Un gran poder trae grandes respondabilidades, dijera el tío Ben - Alexandro Galaviz

Pasa el microbús, son dos horas de camino, hay que checar la tarjeta a las ocho en punto, hay una hora de colchón por las archirecontracochinas dudas, el tráfico, los bloqueos, la lentitud del metro, del Metrobús, pueden ser muchas cosas, además en ese lapso tal vez, solo tal vez, podré degustar de unos tamales, de una “guajolota”, un jugo, un licuado, en fin, lo que alcance en lo que llega la quincena.

¡Sí! Llegué a tiempo, cruce toda la ciudad, de norte a sur, apretujado, desmañanado, pero llegué, Alejandro llegó tres minutos después, está quincena no habrá bono, en eso pasa el jefe: Alex, hay que levantarse más, tiene que echarle más ganas.